La localidad próxima a Santoña se lanza a recuperar la tradición sidrera en Cantabria.
«Es la sidra, compañero,/ bebida de camaradas/ que con burbujas doradas/ alegra los corazones…». Tal y como dicen estos versos, mañana sábado se espera que más de 6.000 corazones salten de alegría en la villa cántabra de Escalante para celebrar la X edición del Día de la Sidra, una fiesta que trata de impulsar y dar a conocer el mosto fermentado de manzana que se produce en Cantabria. Sí, sí, no sólo en Asturias y el País Vasco se puede escanciar una buena sidra. Desde hace una década, en este pueblo se ha desatado una verdadera pasión por recuperar su cultivo y producción, algo que ya se hacía desde tiempo inmemorial, pero se perdió en el siglo XIX.
«Cuando empezamos, hablar de sidra en nuestra tierra era algo tan ajeno como hacerlo de butifarra», nos cuenta el fundador de la Cofradía de la Sidra de Cantabria y de la Asociación Pomológica de Escalante, Javier Tazón. Hoy las cosas han cambiado y poco a poco la sidra cántabra va haciéndose su hueco gracias a fiestas como la de mañana, donde 25 expositores de la zona y de otros lugares, como Asturias, Euskadi, León, Galicia o Francia descorcharán unas 10.000 botellas, además de vender su producto.
Cuatro euros
Como Escalante coge de camino al mar, cada año son más los que hacen un alto a la ida o a la vuelta de la playa para participar en ella. Para probar los diferentes caldos tan sólo hay que comprar el vaso de la fiesta, que cuesta 4 euros, y arrimarlo aquí y allá para que te escancien unos culines fresquitos. También habrá puestos de quesos, chorizo o anchoas, y se repartirán galletitas de mar, unos panecillos que comían los marineros ya en el siglo XVII, para empapar y que la sidra no se suba a la cabeza.
«Es una bebida muy sana y, en su justa medida, buena para el colesterol. Cada botella lleva un kilo y medio de manzanas», asegura Tazón. La fiesta estará amenizada por piteros y gaiteros y, por la tarde, habrá música en vivo cubana y mexicana para bailar. Este año se rendirá un homenaje a la localidad guipuzcoana de Usurbil, porque fue precisamente en su famoso Sagardo Eguna donde se les ocurrió a los fundadores de la asociación escalantina celebrar un día así en su pueblo.
Desde lo más alto
Desde entonces, han visitado lagares asturianos y vascos para aprender a hacer una sidra de calidad a partir de las manzanas que da su propia tierra y que hasta ahora iban a parar a trujales y barricas de fuera de Cantabria. «A través de nosotros, los asturianos y los vascos, que tenían culturas sidreras muy dispares, se conocieron y ahora intercambian conocimientos y acuden a las diferentes fiestas que se celebran».
¿Y cómo es esta nueva sidra? «Prácticamente igual que la asturiana. La vasca, sin embargo, es más recia y espiritosa. Nosotros la escanciamos desde una distancia más alta». Una vez pasado este día, la asociación recibe a todo aquel que quiera visitarles en el lagar municipal, situado detrás del ayuntamiento. Los fines de semana es posible encontrarlos allí trajinando y, si te asomas, te enseñarán cómo hacen la sidra y te invitarán a un trago.
En otros puntos de Cantabria, como Aniezo, cerca de Liébana, también ha cundido la ilusión por recuperar esta tradición y han abierto el Museo Etnográfico de la Sidra.
Fuente/elcorreodigital.com/